NOTA ESP. DAVID ZOLOTOW

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Marzo 2022

Viejos exploradores

Un domingo a la mañana, en la costa de Mar del Plata, un señor mayor estaba en la clase de roller, (patines con cuatro ruedas en linea) se le acercan dos personas de similar edad y lo felicitan diciéndole: “es usted un joven”,

el respondió: no soy un joven, soy un viejo descubriendo nuevas formas de envejecer.

Es positivo preguntarse, ¿por qué tengo que aludir a ser joven como forma de sentirme bien? Y no poder reconocer que siendo personas de edad, también podemos sentirnos bien y satisfechos con nuestra existencia.

Continuando con el diálogo, “el patinador” les pregunta:

– ¿ustedes que hacen por aquí?

Disfrutamos de un paseo en esta linda mañana

– y ¿pueden disfrutar sin ser jóvenes?

Por supuesto que sí, también con los amigos, las salidas, excursiones, estamos cursando en el PUAM, (Programa Universitario con Adultos Mayores) u otras muchas actividades que realizamos.

– entonces ustedes son parte del grupo de exploradores de las múltiples posibilidades que ofrece el envejecer.

No sé a que se refiere….

-con los años, se van produciendo cambios, somos los mismos pero diferentes, dejamos atrás algunas cosas y vamos adquiriendo otras.

Es decir que seguimos aprendiendo

– así es, siempre es tiempo de aprender, de descubrir todas las potencialidades que tienen los mayores.

¿Somos todos iguales?

– no, a medida que seguimos creciendo, somos más diferentes unos de otros, cada uno puede enriquecer su vida de la forma que decide, la diversidad es característica de este periodo de la existencia.

Es una costumbre bastante difundida utilizar términos  que aluden a la juventud, en actividades, instituciones, y situaciones donde las personas mayores son los protagonistas. Expresiones como: “juventud acumulada”, “segunda juventud”, “soy joven porque estudio”, “en el gimnasio me dicen el eterno joven”, “conduzco mi auto como un joven”, etc.

¿Cuál es el modelo de juventud que los guía? Con aquellos jóvenes que estudian, con los que trabajan, con los que delinquen, con los que se drogan, los violentos, los voluntarios en instituciones de bien común, solidarios o egoístas, los integrantes de pandillas que vandalizan los espacios comunitarios, los que colaboran con su familia, los que viven a costa de esta, con aquellos que gozan de buena salud o los que concurren a diario a centros de salud.

¿Es suficiente la nominación de jóvenes para producir transformaciones o es una forma más de negación del proceso de envejecer y de caer víctima de los prejuicios contra este grupo etareo?

Otro aspecto que surge en consonancia con el anterior es cuando los mayores usan la expresión: “me siento joven”, y si bien en el tema emocional o afectivo es difícil objetivar y más aún cuantificar, “cuanto de joven te sientes” ?, caben aquí los mismos interrogantes precedentes, joven: alegre, deprimido, inquieto, apático, desorientado, angustiado, seguro de sí mismo, feliz, enojado.

En ambos aspectos cuando se pregunta acerca de toda la variedad de conductas y actitudes, las respuestas se inclinan por los aspectos positivos, dejando de lado las otras características, la siguiente cuestión es: porque siendo viejo, uno no se puede sentir, bien, alegre, contento, apasionado, feliz, satisfecho, en su condición mayor?, sin tener que recurrir a eufemismos que empobrecen su ser.

Todos los periodos de la existencia tienen sus aspectos positivos y negativos, desconocer esta situación es un reduccionismo empobrecedor tanto para los que idealizan algunas etapas por sobre otras, en este caso los jóvenes o la juventud, como para quienes se niegan la posibilidad de reconocerse en sus múltiples rostros del envejecer.

Se trata de otra forma de discriminación o auto discriminación, es haber internalizado los prejuicios contra la vejez y desconocer las posibilidades que brinda este periodo al igual que otros. Los prejuicios contra los mayores, tienen larga data y si bien muchas organizaciones internacionales y nacionales, así como los medios de comunicación, generalmente, tratan de evitar estas situaciones, mediante diversidad de acciones, son los propios adultos mayores quienes con sus actitudes mejor contribuyen a disminuir y superar prejuicios.

En tal sentido la experiencia de los últimos años, de los Programas Universitarios de Adultos Mayores (PUAM), el compartir en las aulas universitarias con alumnos de otras edades ha facilitado intercambios y experiencias favorables para todos, y demostrado la falsedad en la creencia de que los mayores no pueden aprender. Como también son erróneas las ideas de que los mayores son asexuados, rígidos y de mal carácter.

A veces son los profesionales ligados al quehacer gerontológico, quienes son transmisores de estos prejuicios, al referirse a los logros o realizaciones de las personas de edad, lo destacan como logros de la segunda juventud, o juventudes prolongadas, desconociendo las potencialidades de los mayores.

La sociedad necesita de todos sus integrantes para enriquecerse y seguir fortaleciéndose, no se trata de competir entre diferentes generaciones, sino de complementar esfuerzos a partir de reconocerse entre sus similitudes y diferencias, sin necesidad de asimilarse a otros grupos, sino valorando sus experiencias y en el caso de los viejos, descubriendo nuevas formas de envejecer

Lic. David Zolotow

dazolotow@hotmail.com

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